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3 ene 2012

El paso y la espera

Estos días estuve leyendo el siguiento libro: "El paso y la espera", de Mamerto Menapace. Me cayó cual regalo de Navidad, de parte de brother, obviamente asignado por madre. No sé si ya lo dije, supongo que sí porque tengo un sector de "cuentos", choreados, obviamente, tengo creatividad pero tampoco me voy al carajo.
Quien SÍ se va al carajo, es el señor en cuestión. La GENIALIDAD de sus cuentos y cómo los asocia con "reflexiones religiosas" y "pensamientos de la vida" es extraordinaria.
A continuación, así como con "El diario de Anna Frank", les tiro mis citas favoritas. Cheee, está bueno, es corto y con letra 13, no jodan :D

"Por el momento la única verdadera pregunta respecto al futuro es: -¿Hay vida en el ahora? Esto que vivo ¿vale la pena? ¿Es verdadera vida?" ...
"Nos llevamos noche adentro todo lo que hemos dado y amado de día. Sólo se nos arrebatan las cosas a las que nos apegamos y no queremos entregar." "Las contracciones de este mundo que habit y que ya parece no poder retenerlo le preanuncian que tendrá que abandonar todas sus seguridades. Y con él tendrá que abandonar todas sus seguridades. Allí no había hambre, ni sed, ni clases sociales, ni obligaciones, ni envidia."
"Dicen algunos, que en ese momento la vida se sintetiza misteriosamente en la conciencia de la persona, y que cada uno debe realizar el gesto único e irrepetible de aceptar entregar su vida a Dios o negarse a hacerlo. Sólo el que entrega su vida la poseerá para siempre. El que la retiene, la pierde."
"Nosotros teníamos una ventaja. La fe nos daba la certeza de que para los que creen, la vida no termina. Se transforma. Y que al desmoronarse este rancho de barro, adquirimos una morada eterna en los cielos. Pero: ¿dónde estaba ese cielo? ¿Lejos? Porque a mamá la sentíamos muy cerca. Al lado nuestro. Compartiendo lo que estábamos viviendo. Por tanto el cielo tenía que estar allí mismo."
"Dicen que las alegrías cuando se comparten se agrandan. Y que en cambio con las penas pasa al revés. Se achican. Tal vez lo que sucede es que al compartir, lo que se dilata es el corazón. Y con un corazón dilatado se está mejor capacitado para gozar de las alegrías y mejor defendido para que las penas no nos lastimen opr dentro."
"La liturgia de difuntos es muy hermosa en nuestra Iglesia. Es respetuosa del dolor humano. Ni siquiera trata de suprimirlo. Al contrario. Generalmente en estas celebraciones se llega a un grado muy fuerte de sensibilidad; el dolor nos capacita para una apertura en la cual el consuelo de la Palabra de Dios encuentra el terreno preparado. San Pablo nos escribe en su carta de familia, pidiéndonos que no nos desesperemos, como aquellos que no tienen fe. Nos asegura el reencuentro, y habla de esta partida como de alguien que se ha adelantado hacia el lugar donde todos nos encontraremos un día."
"Sólo existe la esperanza del futuro para quien es capaz de tener recuerdos del pasado. Porque si se está cierto de que Dios Nuestro Señor obró maravillas en favor de la vida en nuestro pasado, entonces no nos cuesta tanto aceptar que lo seguirá haciendo en lo por venir. Si el futuro nos exige e en lo que aún no vemos, lo visto nos confirma en el amor de quien siempre ha estado presente. Entonces la esperanza surge como una respuesta del corazón que se anima a seguir haciendo camino porque cree en la totalidad que se espera."
"Pero en la tarde del miércoles 25 de julio, en la Eucaristía que presidí, celebrada por nueve sacerdotes, volví a sentir la verdad del ciento por uno prometido por el Señor. Dios es buen pagador. Y siempre nos devuelve multiplicado lo que Él mismo nos pide que le entreguemos. De verdad: sólo llegan a ser plenamente nuestras las cosas que entregamos."
"El que tenga los oídos para oir, que entienda."
"Si en cada despedida uno muere un poco, la muerte es sólo una gran despedida."
"Siempre la cruz encierra la soledad, y a veces la ausencia que más duele en este camino es la de no sentir a Dios a nuestro lado. Algo así como si nos hubiera abandonado."
"El dolor es una realidad física. El sufrimiento es la experiencia de no encontrar sentido a esos dolores."
"Él ya ve y escucha lo que nuestro ojo no vio, ni nuestro oído nunca escuchó. Lo que Dios tiene preparado para aquellos que lo aman."

14 jun 2011

Attach to God put...

Me olvidé de pegarlo :D

La vida de todos está llena de situaciones que condicionan nuestro estado anímico y emocional. Puede que la mayoría de las veces sintamos una gran alegría irradiar desde nuestro interior. U otras tantas, en que parecen venir sólo días grises, en donde la tristeza y nostalgia abundan, y por qué no, el rencor y la ira también.
¿Nunca te sentiste frustrado? ¿Enojado? ¿Alguna vez te peleaste groso con tus viejos, tus hermanos o algún amigo? ¿Te salió todo mal? ¿Tuviste ganas de romper todo, de golpear algo o a alguien? ¿De putear libremente al cielo? ¿De tirar todo por la borda?
¿Tuviste la sensación de no ser escuchado/a? ¿De ser dejado/a de lado? ¿Te sentiste menospreciado/a, desvalorado/a, no querido/a? ¿Te sentiste solo/a? ¿Cuántas veces pensaste en las cosas hechas que no podían enmendarse? ¿Que tus errores no tenían solución? ¿Que tocaste fondo?
Es ese el momento de mayor debilidad en donde la oscuridad entra a nuestra vida, en donde las miserias parecen no acabar, en donde todo se vuelve más duro y difícil.
Pero sin embargo, nunca podemos dejar de tener en cuenta que no estamos solos.

13 jun 2011

God put a smile on her face

EL fin de semana.
El último que había tenido groso fue para el cumple de Emi, hará casi un mes atrás, dps de la facu nos juntamos con las chicas en casa, nos llevó el viejo de Juli a Kubik y nos reencontramos con el grupo de ella que es un año más chico que nosotras. Mucha barra, mucho 2x1 en tragos, Bel choreando champagne verreta de cualquier vaso sin dueño, en fin. Aparecieron Strippers, fuimos a verlos, eran un CERO. Las minas, MENOS 400000. Onda, flacas que se les colgaban a los 3 orangutanes con músculos y buzarda (no tan bella combinación). Apareció mi "cuñada" ahí en el medio del bolonqui de hormonas. Luz a gritos que se quería ir porque estaba perturbada por la visión que teníamos. Emi en pedísimo chapándose a cualquier ente que aparecía. Conocí a un flaco RE buena onda, bailamos, hablamos un touch, no me lo chapé lo cual fue una conquista personal, hoy me sigo hablando on an almost daily-basis. Me fui en bondi hasta el YPF de pelliza, me llevaron a casa (me encanta viajar en bondi de noche).
Al día siguiente salí con el grupo con el que NUNCA salgo, la pasé excelente, con Mari, Tati y Bel que se repitió, (pena que Domi no pudo venir). Hicimos "previa" en lo de Bel, nos bajamos un Gancia puro con hielos y limón entre las 4. Fuimos a caix. Nos cruzamos con chicas del colegio un año más grande que nosotras, entre ellas mi amiga Pili y mi vecina de fondo, Cami. Nos pusimos con ellas en la fila, no pagamos por exactamente SEGUNDOS. GLORIOSO. Música buena, balconcito de afuera genial, clima espléndido, poco cigarrillo en el ambiente, buenas vibras, todo genial, me crucé a un flaco que da placer mirar (ya lo conocía, obvio). Recorrí todo el boliche, (ahí fue el comentario "No da que te roben la cámara").
En fin, el domingo ese no me acuerdo qué hice, probablemente fui a reunión de misión.
Anyways...
Este finde me llevó 3 semanas de planeamiento. Tuvimos el Retiro de Confirmación (soy coordinadora) y me tocaba junto con un amigo (otro coordinador) dar charla sobre "luces y sombra-mundo exterior y mundo interior-las miseras". Traducción: qué carajo? Estuvimos como una semana debatiendo de qué podría hablar, con mi amigo Tiago nos juntamos a ver qué onda el desierto, decidimos hacer uno que fue de nuestro Retiro propio de confi. La dinámica la basamos en "If you really knew me", un programa que yo veía de MTV que era en colegios yanquis, y la charla fue mezcla creación propia, mezcla del libro "Un regalo para tu Confirmación". EXCELENTE.
Particularmente estaba muy ansiosa, porque si bien me parecía buena, le tenía que parecer mejor a los chicos. Era la primer charla grosa del retiro, el sábado a las 10.00 am. Todo o nada, preparados para la guerra, salimos con las cartulinas, cinta de papel, marcadores, hojas, desiertos, y la cola entre las patas. Empecé hablando yo, me escucharon. Siguió Tiago, quien tenía que demostrar cómo un iceberg se compara con nuestra personalidad, dibujó un cuadrado. Yo veía que un par de pibes sonrieron, yo no entendí muy bien hasta que lo vi. La dinámica consistía en bajar la barrera, salir del cuadro de confort en donde estábamos solos y abrirnos a los demás. ¿qué pasaría si realmente te conocieran? ¿qué sabrían? Los separamos en grupitos y empezaban a hablar con la frase del programa. Pasaron 5'. Uno que es el más copado, divertido y capocómico de los 60 se quebró. Lloraba de tal forma que conmovió a todo su grupo. Y así con otras 35 personas. Chicos llorando y compartiendo sus historias de vida, cosas inimaginables. La segunda dinámica era si se sentían identificados con ciertas categorías, que cruzaran la línea blanca. GRACIAS A DIOS ninguno cruzó solo. El mínimo en algún grupo habrán sido 8 o 10.
En fin, después vino la charla, como es un poco teológica, dejo el primer párrafo de producción totalmente personal para que disfruten.
Resumen del Retiro: el mejor finde que tuve, me reencontré tanto personalmente como en la fe, conocí a muchos, conocí las otras facetas de gente amiga ya conocida, conté algo de mí de lo que no suelo hablar, lloré mucho en público, putié otro tanto, una flaca me abrazó mientras dormía, me gustó porque tenía frío (jaja), comí un montón y re rico, me sentí útil y ligeramente más sabia, pude aconsejar, escuchar y hablar, vi Cadena de Favores, hablé 40' con el cura sobre muchas cosas, me llevo mejor ahora, el clima acompañó un montón, parecía que Dios estaba de nuestro lado apoyándonos, lloraron un montón los chicos, cambiaron su forma de ver ciertas cosas, reflexionaron, se portaron dentro de todo bien, son todos lindos y buenos chicos. En fin, este viernes concluye mi primer año de Confirmación y firmemente puedo decir con todas las ganas: Grupo siguiente, te espero con la frente en alto!
"Con el espíritu renovado, dispuestos a crecer en el amor"

26 abr 2011

Reflexión: el perdón de Dios, Mamerto Menapace

«A veces nos parece que estamos lejos de Dios. Sentimos como que Dios ya debe estar un poco cansado de nosotros. Uno vuelve a caer en la misma falta, en el mismo pecado del cual ha pedido perdón a Dios. Con sinceridad le he dicho a Dios:
-Propongo firmemente no volver a pecar y evitar las ocasiones próximas al pecado... Señor, no voy a criticar más a esa persona... me pesa Dios mío, y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido en mi hermano porque no debo hacer a los otros lo que no me gusta que me hagan a mí. Y me propongo firmemente no volver a pecar más y evitar las ocasiones próximas al pecado.
Pero sospechamos que esto puede ser una gran mentira: la próxima vez no evitaré para nada la ocasión. Hasta es probable que la provoque. Y calculo que le debe pasar algo parecido también a ustedes. Entonces uno puede estar cansado de los curas y no les debe creer más. ¿Para qué nos va a perdonar, si Él sabe que lo vamos a volver a hacer?
Pero la fe nos enseña otra cosa. La fe nos asegura que Dios tiene un corazón tan grande y tan lindo, y que es tan rico en misericordia que realmente cada vez que le pedimos con sinceridad perdón, se deja convencer, se pone muy contento y nos perdona de verdad. Lo mismo que una mamá que perdona a su hijo cuando éste le pide disculpas luego de repetir cien veces la misma travesura. No una, ni dos, ni siete: sino setenta veces siete, o todas las veces que fuera necesario. Porque así es el corazón de una madre. Y de ¿dónde lo tiene? ¿Quién se lo regaló? Seguramente Dios.
Dicen que cada uno de nosotros está unido a Dios por un hilo. Un piolín que nos une a Él. El pecado corta ese piolín, y entonces queda rota mi relación con Dios. Ese pecado rompió mi relación, mi conexión, mi estar ligado a Dios. Si reconozco mi error y pido perdón, Dios agarra las dos puntas del piolín y le hace un nudo. Y con eso el piolín queda más corto. Quedo más cerca de Dios. Y cuando vuelve a romperse, Él perdona y lo vuelve a anudar. Hasta puede ser que algunos terminen bien cerquita de Dios a fuerza de hacer nudos.
Imagínense un piolín con tantas cortaduras, y al que siempre Dios ha vuelto a anudar. Al final esta persona estará junto al mismo corazón de Dios.
Por eso dice Jesús que los pecadores son los que están más cerca del Padre que está en los Cielos. La grandeza de una persona no está tanto en lo que ella tiene, sino en la cantidad de Gracia y Misericordia que Dios le ha regalado.
Cuantas más veces nos ha perdonado más cerquita nos siente de su corazón, y por eso nos ama más.

Reflexión: la Iglesia, por qué amarla

Así como experimentamos el amor de Dois, también podemos sentirnos Iglesia. Es posible reconocernos, pertenecer a un lugar al que siempre se pueda volver. Ser Iglesia es vida comunitaria, esa vida que conocen los que han necesitado el apoyo del hermano para seguir adelante o los que han compartido un proyecto en común. Es decir, ser Iglesia es compartir su aspecto comunitario, comunicador, familiar.
Jesús no había elegido entre sus discípulos a los que Él consideraba más inteligentes o más formados, eligió a hombres débiles con mucho potencial Así un día Jesús se acercó a Pedro y le dijo: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”. Sabemos que Pedro no entendió del todo lo que le dijo su Maestro en ese momento, pero el día del cenáculo, sus ojos se abrieron, y sus mentes comprendieron.
Es difícil amar a la Iglesia cuando vemos que hay muchas riquezas, se cometen robos, hay gente corrupta, hay escándalos sociales en el propio sena de la Esposa de Jesús…
En el mismo instante en el que Jesús dio la vida por todos los hombres, asumió todos sus pecados y con ellos también los pecados de la Iglesia. Al ser ésta una entidad de doble naturaleza, humana y divina, es también santa y pecadora. Amar de verdad es amar hasta el dolor, y a la Iglesia, tenemos que amarla con sus defectos y en toda su santidad. La seguridad que Jesús declara acerca de la Iglesia es sorprendente y al mismo tiempo, definitiva. Estas palabras aseguran el temor y las acusaciones de quienes dicen que la Iglesia no se mantiene inalterable a lo largo del tiempo. Lo esencial de nuestra relación con ella es que está asistida por el Espíritu Santo y estas palabras de Cristo nos animan a confiar más en Ella.

Reflexión: si no fuera pecado, ¿lo haría?

Una “buena tentación” es aquella que repite una y otra vez: “si me sigues, si cedes sólo por esta vez, si dejas el rigorismo, si te permites este pecadillo, ganarás mucho y perderás muy poco”. Ganar mucho dinero con una trampilla, o lograr un rato de diversión pecaminosa después de una semana de tensiones en el trabajo o en la familia, o conseguir un buen contrato a base de calumniar a un amigo, o...
A veces evitamos ese pecado sólo porque la conciencia nos pone ante nuestros ojos esa frase decisiva: “No lo hagas, es pecado”. Sí, ya sé que es pecado, respondemos. Pero, si no fuera pecado, ¿lo haría?
Formular esta pregunta es señal, seguramente, de que no comprendemos la maldad que hay detrás de esa tentación. La vemos tan apetecible, tan fácil, tan a la mano, tan “buena”, que... Pero es pecado, nos dijeron en la catequesis, leímos en un libro, nos recordó un amigo sacerdote...
Hemos de comprender que algo es pecado no sólo porque un día Dios dijo: “Esto está mal: no lo hagas”. En realidad, si algo está mal (y Dios, porque nos ama, nos lo recuerda) es porque con esa acción ofendemos a Dios, dañamos al prójimo y nos degradamos a nosotros mismos. O, como decía santo Tomás de Aquino, “ofendemos a Dios sólo cuando actuamos contra nuestro propio bien”
El pecado no es, por lo tanto, como algunas normas de tráfico. Cuando busco un lugar para dejar el coche y veo la señal “prohibido aparcar”, es posible que me enfade, que no esté de acuerdo con el alcalde o con la policía. Dejar el coche ahí, en ese lugar concreto, quizá no molesta a nadie. Sé que está prohibido, pero si no estuviese prohibido, allí aparcaría... Incluso con la total certeza de que no causaría daño a nadie.
En otras ocasiones, en cambio, la misma señal de tráfico vale no sólo porque la pusieron allí, sino porque descubro que es justo, es bueno, no aparcar en ese lugar. Incluso habrá momentos en los que llegaré a una calle donde me gustaría aparcar, donde no hay señal alguna (¡está permitido aparcar allí!), pero no aparcaría porque me doy cuenta de lo mucho que perjudicaría a otras personas si lo hiciera.
El pecado es parecido al segundo ejemplo. No depende de la imaginación de Dios o de algún capricho del catequista o del sacerdote. Si la Iglesia nos enseña que el robo es pecado, o el adulterio, o la calumnia, o el masturbarse, o el aborto, es porque en cada uno de esos actos perdemos algo de nuestra vocación al bien, al amor, a la justicia.
No es correcto, por lo tanto, pensar: “si esto no fuera pecado, lo haría”. Porque si algo es malo, lo es siempre. Porque, además, mi condición de hombre y de cristiano me recuerdan que no vivo para seguir mis caprichos y buscar maneras para que las normas no me impidan realizar lo que me gustaría hacer ahora, sino que vivo para amar y hacer el bien, a todos y en todo. Por eso no quiero saltarme aquellos mandamientos que me apartan del mal para invitarme a hacer el bien.
Nos será más fácil superar la tentación del “si esto no fuera pecado...” cuando profundicemos y conozcamos más a fondo el porqué de los mandamientos, el sentido de cada norma ética, el bien que ganamos cuando queremos ser honestos. Los mandamientos no son imposiciones arbitrarias, sino señales que nos indican dónde está el bien y el mal, qué nos ayuda a vivir en amistad con Dios y con nuestros hermanos, y qué actos hieren esa amistad.
Por ejemplo, si no robo, aunque tenga que esperar más años para comprarme un coche nuevo, viviré con la conciencia más tranquila y en mayor paz con quienes viven a mi lado. Porque habré respetado el derecho de otro a un dinero que es suyo, que merece tener, que no puedo apropiarme sin dañarle y sin herir mi conciencia.
Lo mismo vale para los demás casos: el mal de cada acto pecaminoso es tan grave que destruye riquezas de la propia vida y de la vida de los demás, y por lo mismo es muy bueno no ceder nunca a la voz insidiosa de una tentación que me presenta como fácil y posible algo malo.
Pensemos, además, en positivo: cuando digo no a un pecado, entonces mi corazón está (al menos, debería estar) más dispuesto a hacer más cosas buenas, a vivir más a fondo mi condición de soltero o de casado, de padre o de hijo, de estudiante o de trabajador, de amigo o de ciudadano honrado.
Por eso, vale la pena quitarse de la cabeza esa insinuación que no viene de Dios, sino del propio egoísmo: “Si no fuera pecado...” Habría que sustituirla por esta otra: “Porque sé que es pecado, centraré mi mirada en el mucho bien que puedo llevar a cabo por otros caminos santos y buenos”.
De este modo, creceremos cada día en nuestra condición cristiana, viviremos como hijos que están a gusto en casa, con su Padre de los cielos, con tantos hermanos que también quieren ser justos y difundir amor para con todos. Aunque ahora tengamos que luchar enérgicamente contra una tentación fácil, aunque tal vez pensemos que estamos “perdiendo” una ocasión única.
Es muchísimo lo que gano si conservo mi espíritu abierto para amar, para ser bueno, para estar muy cerca de ese Dios que tanto ha sufrido por hacer más bueno mi corazón cristiano...

11 ene 2011

Historia de vida: decidir y ser constantes

En la pequeña escuelita rural había una vieja estufa de carbón muy anticuada. Un chiquito tenía asignada la tarea de llegar al colegio temprano todos los días para encender el fuego y calentar el aula antes de que llegaran su maestra y sus compañeros.
Una mañana, llegaron y encontraron la escuela envuelta en llamas. Sacaron al niño inconsciente más muerto que vivo del edificio. Tenía quemaduras graves en la mitad inferior de su cuerpo y lo llevaron urgente al hospital del condado.
En su cama, el niño horriblemente quemado y semi inconsciente, oía al médico que hablaba con su madre. Le decía que seguramente su hijo moriría que era lo mejor que podía pasar, en realidad -, pues el fuego había destruido la parte inferior de su cuerpo.
Pero el valiente niño no quería morir. Decidió que sobreviviría.
De alguna manera, para gran sorpresa del médico, sobrevivió.
Una vez superado el peligro de muerte, volvió a oír a su madre y al médico hablando despacito. Dado que el fuego había dañado en gran manera las extremidades inferiores de su cuerpo, le decía el médico a la madre, habría sido mucho mejor que muriera, ya que estaba condenado a ser inválido toda la vida, sin la posibilidad de usar sus piernas.
Una vez más el valiente niño tomó una decisión. No sería un inválido.
Caminaría. Pero desgraciadamente, de la cintura para abajo, no tenía capacidad motriz. Sus delgadas piernas colgaban sin vida.
Finalmente, le dieron de alta.
Todos los días, su madre le masajeaba las piernas, pero no había sensación, ni control, nada.
No obstante, su determinación de caminar era más fuerte que nunca.
Cuando no estaba en la cama, estaba confinado una silla de ruedas.
Una mañana soleada, la madre lo llevó al patio para que tomara aire fresco.
Ese día en lugar de quedarse sentado, se tiró de la silla. Se impulsó sobre el césped arrastrando las piernas.
Llegó hasta el cerco de postes blancos que rodeaba el jardín de su casa. Con gran esfuerzo, se subió al cerco. Allí, poste por poste, empezó a avanzar por el cerco, decidido a caminar.
Empezó a hacer lo mismo todos los días hasta que hizo una pequeña huella junto al cerco. Nada quería más que darle vida a esas dos piernas.
Por fin, gracias a las oraciones fervientes de su madre y sus masajes diarios, su persistencia férrea y su resuelta determinación, desarrolló la capacidad, primero de pararse, luego caminar tambaleándose y finalmente caminar solo y después correr.
Empezó a ir caminando al colegio, después corriendo, por el simple placer de correr. Más adelante, en la universidad, formó parte del equipo de carrera sobre pista.
Y aun después, en el Madison Square Garden, este joven que no tenía esperanzas de sobrevivir, que nunca caminaría, que nunca tendría la posibilidad de correr, este joven determinado, Glenn Cunningham, llegó a ser el atleta estadounidense que ¡corrió el kilómetro más veloz el mundo!
Moraleja:
Haz lo que puedas y Dios hará lo que no puedas

Desierto sobre miedos

¿Está mal sentir miedo? Yo a veces tengo miedo, pero no se de que, ni por qué. Antes cuando a mi me agarraba miedo le daba la mano a mi papa, o el me la daba a mi. Y se me pasaba, la mayoría de las veces. Pero otras veces, ni con eso se me iba el miedo. Mi papá siempre me decía: valiente no es el que no tiene miedo, sino el que tiene miedo pero lo enfrenta. Cuando yo tenía mucho miedo imaginaba que era un caballero con un gran escudo.
¿Para qué un escudo? Y, pienso que es un arma defensiva de otras armas que son más ofensivas. Tal vez este escudo tenga un sentido mas metafórico, tal vez este escudo nos protege de algo. A veces por miedo nos calzamos un escudo, una coraza, algo con que defendernos cuando nos sentimos amenazados. Y a veces somos el escudo de otro, somos cómplices de alguien equivocado… lo escudamos. Y a veces nos escudamos tanto que terminamos presos de nuestra propia coraza, solos detrás de nuestro propio escudo. Y a veces estamos desarmados, sin corazas ni escudos, y nos sentimos muy vulnerables. Y otras veces necesitamos sacarnos esos escudos con los que nos protegemos… desarmarnos, tirarnos al agua…sin salvavidas.
En definitiva con o sin escudo, lo importante es lo que decía mi papa, Ser valiente no significa no tener miedo. Ser valiente significa avanzar a pesar de tener miedo.
El cobarde es el que no da ni un paso sin tener todo asegurado.
Ser valiente no es ser desconfiado y precavido, sino confiar aun a riesgo de sus miedos
El cobarde es el que no da ni un paso sin garantías de que no corre riesgos. El valiente sabe que nunca hay garantías de nada. El cobarde solo apuesta cuando sabe que va a ganar. El valiente es el que apuesta aun sabiendo que puede perder,
El amor es una fuerza poderosa, te transforma, te libera y te abre puertas. El amor es una llave, nos da el valor de dejar de esperar que no haya miedos, porque miedo, temor, siempre habrá…
Pero yo siento hoy que el miedo es tan grande que me paraliza, me cierra el pecho y no puedo respirar. Pero lo peor es cuando no sé a qué le tengo miedo. Hay otros miedos que uno no sabe ni de donde vienen, ni miedo a qué. Y cuando tenes miedo y no sabes de que, es peor, porque no sabes que hacer. Es como el monstruo de abajo de la cama, te acordas? Eso es lo que me pasa, siento miedo, como cuando era chiquito y creía que había un monstruo debajo de la cama. Es eso, y contra eso, no puedo reaccionar.
Tal vez como todo en la vida, sea cuestión de no pensar, no tener miedo y elegir. El mundo esta lleno de posibilidades, y no por una elección hay que perder las demás, pero si elegimos todo no elegimos nada. Algunos no eligen por miedo a perder algo; otros por miedo a perder todo y terminan sin elegir nada.

Y ahora yo quiero saber… ¿a que le tenes miedo? ¿Cómo enfrentas tus miedos? ¿Ya enfrentaste alguno o estas tratando de enfrentarlos? ¿Te interesa enfrentarlos? Porque? ¿Sentiste alguna vez tanto miedo, que te sentiste paralizado? ¿Sabes de donde provienen esos miedos? ¿Compartís tus miedos con alguien o te los guardas para vos mismo? Si los compartís… ¿Cómo te hace sentir saber que otros también tienen miedo? Y si te los guardas… ¿Por qué lo haces? ¿Crees que es la mejor elección? ¿Dónde te parece que viven tus miedos?
Habremos escuchado mas de una vez: esto no es para mi, me resulta difícil, me cuesta decidirme, esto es mucho para mi, no voy a poder, me van a decir que no, no me van a dar las fuerzas, no me atrevo, no entiendo, lo dejo para después, no voy a lograrlo, estoy cansado, las circunstancias no me lo permiten, no tengo tiempo, mejor lo pienso un poco mas, no puedo comprometerme…
Esos son los disfraces que nos dificultan, a la hora de reconocer un miedo….
¿alguna vez te pusiste a pensar en eso?
El miedo es una emoción que nos asalta y nos avisa de un peligro inminente. Como cualquier emoción, nos predispone de alguna manera para la acción. El miedo es de las emociones que nos frenan.
Existen circunstancias en las que el miedo funciona paralizándonos para protegernos de algo real que existe afuera y nos amenaza. Pero ¿Qué hay de esos momentos en que no hay nada afuera real amenazándonos y solo es nuestra ilusión?
Aprendimos a tener miedo cuando éramos niños. Nos enseñaron a tenerle miedo a las cosas nuevas o a aquello para lo que no teníamos explicación. En ese momento éramos muy pequeños para diferenciar entre lo peligroso y lo excitante.
Aprendimos el comportamiento y hoy lo seguimos empleando. Las circunstancias afuera cambiaron, nosotros tenemos muchos mas recursos que entonces, sin embargo el comportamiento está aprendido y funciona en automático.
El miedo es algo que necesita ser atravesado para crecer. Y una de las formas para empezar a atravesarlo, es compartirlo…
Levanta tu cabeza y mira a tu alrededor…
Mira cuanta gente hay esperando a escuchar tus miedos, y cuanta hay que quiere que escuches los suyos…
No tengas miedo